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El cabello es uno de los rasgos que más autenticidad nos otorga y que mayor repercusión tiene en nuestra imagen. Es por esto que en el momento en que nos percatarnos de su caída, nuestra tranquilidad puede verse amenazada.

No es exageración cuando afirmamos que las secuelas derivadas de la pérdida del cabello son auténticas, y es probable sufrir cuadros psicológicos que giren alrededor de la incertidumbre y la baja de confianza. Es importante recordar que, socialmente, el cabello es un signo que representa hombría, juventud e influencia, y las secuelas de su pérdida implican un choque adverso en la calidad de vida de las personas que la sufren. No obstante, ni la calvicie ni el padecimiento psicológico suponen barreras que no se puedan saltar y, en las manos correctas, es posible darle solución.

¿Qué personas padecen alopecia?
La caída de cabello no distingue género ni edad, sin embargo, el sexo masculino es el más afectado por dicha condición. La alopecia se presenta comúnmente en hombres a partir de los cuarenta años, aunque también existen casos en los que se manifiesta de forma prematura en hombres de 20 o 30 años. Algunas de las señales apreciables son la pérdida del cabello en las sienes, en la frente o en la zonas más altas de la cabeza.

Indicios de la alopecia
En algunas circunstancias, estamos en disposición de advertir la caída de nuestro cabello. No obstante, con el fin de discernir entre una caída de cabello que parte de un hecho habitual a un trastorno de alopecia, se torna fundamental considerar sus indicios. Es posible que, en contadas ocasiones, nuestro reflejo frente al espejo nos indique que sufrimos una inquietante caída. Cuando el trastorno se considera alopecia, notaremos picazón e irritación en las superficies del cuero cabelludo o también la proliferación de grasa en el cabello. Además es un indicio inexorable descubrir infinidad de cabellos en la almohada, una abundante caída al lavarlo y cepillarlo o, por supuesto, que empecemos a notar fragilidad.

Es importante mencionar que la caída del cabello también puede ocurrir cuando atravesamos momentos de estrés, por el padecimiento de alguna dolencia o tras un ciclo de quimioterapias.

Las consecuencias psicológicas tras padecer alopecia
Todos aquellos que se sienten perjudicados por la alopecia padecen un enorme choque psicológico que se resume en la disminución significativa de la visión que tienen de su atractivo físico, dejando como consecuencia un decaimiento anímico y, en casos más severos, depresión.

La caída del cabello y su coste psicológico


A continuación describiremos aquellas emociones desencadenadas por la caída del cabello:

Falta de motivación: La persona que sufre de calvicie puede no sentirse en posición de alcanzar sus objetivos personales debido a la baja en la autoestima. 


Vacío emocional: Quienes pierden el cabello suelen hacer adquisiciones materiales excesivas o innecesarias para lograr compensar el vacío que le provoca la pérdida capilar. 


Despreocupación: La baja de autoestima ocasiona en muchos casos la despreocupación, y ésta puede ir desde el abandono del cuidado personal hasta el descuido de las responsabilidades laborales, etc.
 


Aislamiento: La alopecia causa una disminución en la confianza, provocando que la persona no se comunique o desarrolle de la forma en que lo hacía normalmente. 


Falta de iniciativa: Se trata de una emoción habitual que padecen quienes se enfrentan a un hecho desconocido. El miedo impulsa al sentimiento de inseguridad y rechazo. 



Alternativas reales para solucionar la alopecia
Para darle una solución a esta problemática, lo mejor es dejarse aconsejar por expertos en pérdida capilar. En la actualidad, podemos encontrar procedimientos para cualquier manifestación de la alopecia para no vernos sometidos a los estragos de la depresión ni experimentar la inseguridad que eso ocasiona. Desde el primer día que observemos algún indicio vinculado con la calvicie, tenemos que dejarnos guiar por un experto que nos ayude a frenar dicho padecimiento.

Se puede encontrar una inmensa variedad de posibilidades para las diferentes incidencias que pudieran manifestarse: desde procedimientos para acelerar el crecimiento del cabello, hasta opciones más definitivas como el injerto capilar, con el cual es posible restaurar las áreas afectadas por la alopecia. Para cada paciente hay un tratamiento concreto que le ayuda a solucionar sus problemas de caída de cabello. Serán los expertos en restauración capilar quienes, a través de un examen específico, ofrecerán el tratamiento más conveniente para lograrlo.

El cabello es uno de los rasgos que más autenticidad nos otorga y que mayor repercusión tiene en nuestra imagen. Es por esto que en el momento en que nos percatarnos de su caída, nuestra tranquilidad puede verse amenazada.

No es exageración cuando afirmamos que las secuelas derivadas de la pérdida del cabello son auténticas, y es probable sufrir cuadros psicológicos que giren alrededor de la incertidumbre y la baja de confianza. Es importante recordar que, socialmente, el cabello es un signo que representa hombría, juventud e influencia, y las secuelas de su pérdida implican un choque adverso en la calidad de vida de las personas que la sufren. No obstante, ni la calvicie ni el padecimiento psicológico suponen barreras que no se puedan saltar y, en las manos correctas, es posible darle solución.

¿Qué personas padecen alopecia? La caída de cabello no distingue género ni edad, sin embargo, el sexo masculino es el más afectado por dicha condición. La alopecia se presenta comúnmente en hombres a partir de los cuarenta años, aunque también existen casos en los que se manifiesta de forma prematura en hombres de 20 o 30 años. Algunas de las señales apreciables son la pérdida del cabello en las sienes, en la frente o en la zonas más altas de la cabeza.

Indicios de la alopecia En algunas circunstancias, estamos en disposición de advertir la caída de nuestro cabello. No obstante, con el fin de discernir entre una caída de cabello que parte de un hecho habitual a un trastorno de alopecia, se torna fundamental considerar sus indicios. Es posible que, en contadas ocasiones, nuestro reflejo frente al espejo nos indique que sufrimos una inquietante caída. Cuando el trastorno se considera alopecia, notaremos picazón e irritación en las superficies del cuero cabelludo o también la proliferación de grasa en el cabello. Además es un indicio inexorable descubrir infinidad de cabellos en la almohada, una abundante caída al lavarlo y cepillarlo o, por supuesto, que empecemos a notar fragilidad.

Es importante mencionar que la caída del cabello también puede ocurrir cuando atravesamos momentos de estrés, por el padecimiento de alguna dolencia o tras un ciclo de quimioterapias.

Las consecuencias psicológicas tras padecer alopecia Todos aquellos que se sienten perjudicados por la alopecia padecen un enorme choque psicológico que se resume en la disminución significativa de la visión que tienen de su atractivo físico, dejando como consecuencia un decaimiento anímico y, en casos más severos, depresión.

La caída del cabello y su coste psicológico


A continuación describiremos aquellas emociones desencadenadas por la caída del cabello:

Falta de motivación: La persona que sufre de calvicie puede no sentirse en posición de alcanzar sus objetivos personales debido a la baja en la autoestima. 


Vacío emocional: Quienes pierden el cabello suelen hacer adquisiciones materiales excesivas o innecesarias para lograr compensar el vacío que le provoca la pérdida capilar. 


Despreocupación: La baja de autoestima ocasiona en muchos casos la despreocupación, y ésta puede ir desde el abandono del cuidado personal hasta el descuido de las responsabilidades laborales, etc.
 


Aislamiento: La alopecia causa una disminución en la confianza, provocando que la persona no se comunique o desarrolle de la forma en que lo hacía normalmente. 


Falta de iniciativa: Se trata de una emoción habitual que padecen quienes se enfrentan a un hecho desconocido. El miedo impulsa al sentimiento de inseguridad y rechazo. 




Alternativas reales para solucionar la alopecia Para darle una solución a esta problemática, lo mejor es dejarse aconsejar por expertos en pérdida capilar. En la actualidad, podemos encontrar procedimientos para cualquier manifestación de la alopecia para no vernos sometidos a los estragos de la depresión ni experimentar la inseguridad que eso ocasiona. Desde el primer día que observemos algún indicio vinculado con la calvicie, tenemos que dejarnos guiar por un experto que nos ayude a frenar dicho padecimiento.

Se puede encontrar una inmensa variedad de posibilidades para las diferentes incidencias que pudieran manifestarse: desde procedimientos para acelerar el crecimiento del cabello, hasta opciones más definitivas como el injerto capilar, con el cual es posible restaurar las áreas afectadas por la alopecia. Para cada paciente hay un tratamiento concreto que le ayuda a solucionar sus problemas de caída de cabello. Serán los expertos en restauración capilar quienes, a través de un examen específico, ofrecerán el tratamiento más conveniente para lograrlo.

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